Ciegos y sordos

Sofía Vázquez
Sofía Vázquez ESTADO BETA

OPINIÓN

18 feb 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando comenzaron las negociaciones para vender Iberia, pocos fueron los que analizaron cuáles serían las consecuencias que podía tener esa operación multimillonaria.

Había inversores nacionales interesados en comprar la aérea, pero se entregó la compañía de bandera española a una británica. Hoy es en Londres donde se deciden las condiciones laborales en las que trabajará el personal de la aérea y adónde viajará o dejará de hacerlo esta. Y no hay que engañarse, todas estas decisiones jamás perjudicarán o irán en contra de los intereses de British Airways. Es la dueña, la que manda.

Cuando España entregó Iberia a los británicos, en la práctica también cedió la T4, una infraestructura pagada con los impuestos de todos y utilizada solo por la que había sido la principal empresa de aviación española. Pero el análisis puede incluso ir más allá. Porque Barajas, un aeropuerto estratégico, tanto por su situación como por las buenas condiciones climáticas, también cambió de manos. De todos estos flecos, Madrid no se enteró, y no se movilizó. Los demás estábamos ciegos y sordos. Ahora pagamos las consecuencias.