El ya abultado diccionario de la neolengua gubernamental ha añadido un nuevo término, acuñado esta vez por Fátima Báñez, movilidad exterior, que equivale a emigración forzosa de los jóvenes españoles para buscar fuera el empleo que aquí no encuentran. Memorables fueron los eufemismos, circunloquios y juegos de palabras que utilizó Zapatero, como desaceleración transitoria del crecimiento, para evitar decir la palabra maldita, crisis. Y en esto llegó Rajoy con la promesa de llamar al «pan, pan y al vino, vino». Pero en estos más de 15 meses de gobierno él y sus ministros han hecho malabarismos para no llamar a las cosas por su nombre sin importarles caer una y otra vez en el más espantoso de los ridículos. He aquí una pequeña muestra:
1.- Recortes: reformas estructurales, ajustes, sacrificios.
2.- Amnistía fiscal: regularización, incentivar la tributación de rentas no declaradas.
3.- Subida de impuestos: recargo temporal de solidaridad, cambio de la ponderación impositiva.
4.- Rescate bancario: préstamo en condiciones muy favorables, apoyo financiero, línea de crédito.
5.- Recesión: crecimiento negativo.
6.- Abaratamiento del despido: flexibilización del mercado de trabajo.
7.- Supresión de la extra a los funcionarios: retraimiento de la paga de diciembre.
8.- Privatización de hospitales: mejorar la gestión de los servicios públicos.
9.- Bajada de las pensiones: reforma de las pensiones.
10.- Pago a Bárcenas de 21.000 euros mensuales por no trabajar: indemnización en diferido en forma de simulación.