Aunque toda la Europa del sur seguro que deseaba ver perder a los alemanes en la final de la Champions, este sábado va a ser imposible. Juegan el Bayern de Múnich contra el Borussia Dortmund. Tanto hablar de la Liga española para que la Bundesliga protagonice el cartel más importante del final de la temporada. En Londres no están muy contentos con la doble invasión de germanos. Pero es lo que hay para el menú de Wembley del fin de semana. Los grifos de cerveza ya pueden estar listos. Si olvidamos nacionalidades, sobre el tapete verde el espectáculo puede ser increíble. Dos orquestas, frente a frente. Ojo con el hambre que tiene el Borussia de ganar para cerrar con la orejuda el talento de este equipo de Kopp. Sobre todo, ahora que ya se sabe que habrá desbandada con la marcha de Goetzee o de Levandoski. Pero el Bayern lo que tiene que sentir ante esta final es rabia. ¿Qué puede más el hambre o la rabia? La rabia de perder dos veces seguidas. La rabia de ver cómo un Inter con lo justo en el Bernabéu y después un Chelsea con mucha fortuna ante su propio público lo dejó sin dos trofeos. Ribery, Robben y los demás saben que es ahora o... con Guardiola.