La revuelta de Aznar

Carlos G. Reigosa
Carlos G. Reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

Para que no haya equívocos, deseo dejar claro desde el principio que, si hay que elegir entre Mariano Rajoy y José María Aznar, me quedo con Rajoy, y no tanto por los méritos de nuestro paisano como por la memoria de acritud sectaria que dejó el expresidente. Sin duda, habrá quien le agradezca a Aznar su permanente disponibilidad o su favorable disposición para volver, pero yo no me encuentro entre ellos, entre otras cosas porque aún no he olvidado aquel dedo acusatorio con el que nos señalaba desde el televisor y con el que literalmente parecía querer horadar una pantalla que semejaba protegernos. No, yo no echo en falta aquellos autoelogios interminables y amenazadores para el discrepante.

La realidad es que, en este regreso al primer plano de la política nacional, Aznar puede acabar por descubrir lo que menos desea: que casi nadie lo echa en falta. Creyó que su alarmismo tendría una buena acogida en una sociedad alarmada, pero se equivocó en el remedio, porque una sociedad inquieta o desasosegada lo que de verdad desea es una política apaciguadora y eficaz. De hecho, tenemos ya completo el cupo de indignados y exaltados (de uno y otro signo) y lo que nos faltan son acuerdos viables y sensatos para ir superando nuestras dificultados y enmendar los yerros. En este sentido, un acuerdo mayoritario (PP, PSOE, CiU, PNV y UPyD) sería muy estimulante, siempre que no fuese fruto de un chalaneo. La casi unanimidad parlamentaria sería muy positiva para defender la posición de España en el Consejo Europeo de junio y en otros foros. Y sería un ejemplo para países como Italia, que han tenido que pasar por un payaso como Beppe Grillo para sentir de nuevo la decepción e intentar ahora deshacer el entuerto.

Sin embargo, la salida a la palestra de Aznar creo que no ha tenido más que efectos benéficos. De entrada, su arremetida ha conseguido que muchos populares indecisos hayan descubierto las bondades de Rajoy y que los no populares hayan valorado favorablemente que en este momento no esté él al frente del Gobierno.