Marc Márquez

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

14 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Ya está dicho. Un campeonato más que nunca no apto para cardíacos. Cuatro misiles sobre una pista que serpentea, circuito a circuito. Tres de los misiles son españoles. El otro, el eterno Rossi. Pero, carrera a carrera, llama la atención cómo ese chaval, Marc Márquez, puede tener esa sangre de pez cuando los corazones arden. Como ese crío puede desafiar y echar un pulso a Rossi, a Lorenzo y a Pedrosa, a pesar de las caídas. Algunos lo habían pronosticado. Pero nadie se había atrevido a decir que Márquez iba a pisar tanto podio a la velocidad a la que corre. Dicen que el desparpajo es por la edad. Que hasta Lorenzo es otro desde que se cayó y aprendió a medir más, a enfriar el riesgo con los cubitos de hielo a tiempo del razonamiento. Será. Pero es increíbles verlos a los cuatro como rayos alternar posiciones y protagonizar adelantamientos como las manos que se echan en una partida de póker en la locura de la madrugada. Solo que ellos lo hacen a plena luz del día y lo que se juegan no es dinero: son sus vidas. Marc Márquez es acuario, y tiene, como los acuarios, el viento de su parte. El campeonato dictará sentencia. Pero nadie parece tener ganas de frenar.