El puente

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

21 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

E l puente por excelencia, con permiso, en la otra costa norteamericana, del Golden Gate, ha cumplido 130 años. Es el puente de Brooklyn, que une el popular barrio con Manhattan salvando las corrientes del East River. Fue idea de un ingeniero alemán, John August Roebling, que se dejó la vida en el empeño (y no es una figura literaria: Roebling murió en la obra como otras 27 personas). Después siguió su hijo con el trabajo, que también dañó su salud gravemente, y después su mujer. Catorce años de trabajo para una de las siluetas más famosas del mundo. Como dice Eduardo Mendicutti, la cámara ama al puente de Brooklyn, como a los grandes rostros del cine. Y tiene razón. Es un imán. Goza de un magnetismo especial. Ha salido en tantas películas que es historia ya del séptimo arte. Por supuesto Woody Allen, pero también Taxi Driver, El padrino o Godzilla. Ahí están sus luces verdes por la noche, sus cables de acero. Sus dos torres. Una pasarela increíble que mide 1.825 metros de longitud, con un vano de 486 metros de largo y 41 de alto. Durante veinte años fue un récord. Hoy hasta 23 estructuras lo superan. Lo superan en tamaños, pero jamás en belleza. Como escribió el poeta de Nueva York, el profeta de América, Walt Withman: mirar al puente de Brooklyn cura.