02 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
La inminente subasta de Novagalicia tiene sus aristas. Una: el interés que despierta un banco que, pese al ruido (preferentes, investigación judicial y política, indemnizaciones, cientos de despidos...), mantiene este apetecible negocio: el 40 % de los ahorros de los gallegos están en sus cuentas. No hay caso parecido en España: ni por cuota ni por fidelidad de su clientela. Otra arista: las condiciones de venta. Se mirará al bolsillo, a ver cuánto recupera el Estado de los 9.000 millones ahí metidos. Tercer ángulo: se subastará deprisa, como pidió la gran banca. Y cuarto: la galleguidad. Sí, sigue ahí. Y es la que salvará muchos, muchos empleos, y la economía de este pequeño país.