Hay que elegir entre estudiar o hacer chuletas

OPINIÓN

18 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Al contrario de lo que piensan muchos empresarios y sindicalistas, y de lo que dicen -sin creerlo- todos los políticos directamente concernidos, creo que la decisión adoptada por los comisarios de la UE sobre la devolución de las bonificaciones fiscales obtenidas por los financiadores de barcos mediante la ingeniería fiscal denominada tax lease no va a ser la causa principal del cierre de todos los astilleros de España, y que incluso podría ser un buen principio si se aprovecha este pequeño terremoto para aumentar, en palabras del propio Almunia, «su potencial innovador y su capacidad para atraer clientes e inversores».

En la escuela de Forcarei siempre nos decían que el esfuerzo utilizado para elaborar las chuletas y eludir la vigilancia de los exámenes era muy superior al que se necesita para aprobar estudiando. Y mi madre solía comentar que los pobres que pasaban por casa pidiendo comida tenían que hacer un esfuerzo mucho mayor que los que se ofrecían a hacer los trabajos más duros a cambio de la manutención. Y por eso creo que, por mucho que hayan cambiado los tiempos, los astilleros privados han perdido demasiado tiempo preparando su chuleta contra el tax lease, y que en vez de tratar de convencernos de que su futuro depende totalmente de ayudas públicas e ingenierías fiscales -cuyo importe siempre paga otro español-, deberíamos habernos esforzado mucho más para «innovar y atraer clientes e inversores» en un mercado mundial competitivo.

Cualquiera que sea el momento y las causas por las que se cometió el error de permanecer instalados en un modelo fiscal «incompatible con la normativa europea», sigue siendo cierto que la decisión de los comisarios «se refiere exclusivamente a las ventajas fiscales ilegales concedidas en el pasado a algunos inversores. No se trata de una decisión sobre los astilleros españoles». Y, dado que la devolución solo se exige a quien obtuvo pingües desgravaciones de impuestos, y que el destinatario de los reintegros es la Hacienda española, no parece lógico seguir defendiendo que la ilegal e inoperante ingeniería de subrogaciones que se haya producido entre los financiadores, los armadores y los astilleros sirva de base para la mortificación colectiva que nos estamos imponiendo, en la que, olvidando los esfuerzos por racionalizar, dimensionar, innovar y competir, nos hemos entregado otra vez al llanto y la lamentación, a la humillante y muy injusta idea de que nadie nos quiere, y a considerar que la sopa boba tiene que seguir siendo la panacea de un sector que lleva treinta años haciendo fuertes reestructuraciones -y colosales pelotazos- para estar siempre al borde del abismo.

Así que les hago una advertencia a todos: ayer se resolvió el lío de la tax lease, y hoy ya es otro día. Y al camarón que se duerma se lo llevará la corriente.