E l buen hacer y el saber estar de nuestros señoritos se manifiesta en los pequeños detalles. No en las obras colosales, ni en los proyectos gigantescos. Se ve en el día a día, en los asuntos de menor calado. En sus relaciones cotidianas y en su capacidad de negociación. En su visión de futuro y su empeño por hacer país.
Vigo declaró hace unos días persona non grata a Joaquín Almunia por la cosa esa del tax lease. El caballeroso regidor vigués, a falta de mejores ideas, se jactó del acuerdo pensando en el disgusto de muerte que se debió llevar el comisario europeo. La decisión tuvo una gran trascendencia para el futuro de la ciudad y de Europa. Ahora Compostela amenaza con otorgar los mismos honores al caballeroso vigués por sus ataques a la ciudad y más concretamente a su aeropuerto. De adoptarse, el acuerdo tendrá también gran relevancia en el porvenir aeroportuario de Galicia.
No se disgusten, es lo que hay. Se piensan que con decisiones de tan profundo calado salvan sus deplorables gestiones. Creen que con cortinas de humo ocultan sus carencias y desaciertos. Pero hacen un ridículo espantoso. Nos muestran su verdadero rostro. Y, lo que es peor, prestan un doliente servicio al país. Y a su paisanaje. Que es lo grave.