Crecen las necesidades y menguan los recursos. Es el paradigma que explica todos los cambios que las Administraciones incorporan a los servicios públicos, en una carrera imposible por tratar de hacer más con menos. El Gobierno de Feijoo lleva casi cinco años en ello. Con 3.000 millones menos de los que gestionaba en el 2009, la Xunta debe atender a una población más envejecida y, por tanto, con más demanda sociosanitaria. Pero también debe asistir a más familias en exclusión o expuestas a ella. Por eso, con el renovado modelo de atención a la dependencia la Xunta no saca ningún conejo de la chistera. Es una alternativa a un modelo que no se sostiene. Porque los números hace tiempo que no salen, pero eso nunca puede ser disculpa para que las Administraciones no cumplan. La política de los recortes también va de esto.