Zafarrancho

Carlos Agulló Leal
Carlos Agulló EL CHAFLÁN

OPINIÓN

En mayo del año 2010, en vísperas de que el Gobierno español tomase las primeras medidas del ajuste que no cesa, Barack Obama llamó por teléfono a Zapatero para convencerlo de que la crisis por entonces innombrable ya estaba aquí y de que era hora de empezar a actuar. Entonces se interpretó aquella llamada como el toque de atención del aliado para que el presidente español acabase de caer del guindo. Y cayó. Y reconoció la crisis. Y comenzó el recorte -despiadado- del déficit público.

No estamos aquí para hacerle muchos reproches a Estados Unidos, que bastante tenemos con lo nuestro. Tres años después, se ve que Obama aún sigue con atención nuestros avatares económicos. Pese a los numerosos, variados y enormes quebraderos de cabeza que debe de tener el jefe de la primera potencia mundial y comandante en jefe del Ejército más poderoso del mundo, Obama ha tenido tiempo de reparar y valorar la capacidad de la economía española para crear 31 empleos netos en el mes de agosto. El presidente norteamericano no ha dejado pasar la ocasión de felicitar a Rajoy por nuestros progresos en cuanto ha tenido ocasión de hacerlo.

Sucedió ayer, en la cumbre que los países del G20 celebran para analizar la evolución de la economía y el empleo en el mundo. Una cumbre, por cierto, en la que la previsible intervención militar en Siria planea como una sombra pesada. No sería raro que después de los reconocimientos y la invitación a visitar la Casa Blanca llegue la petición para que Rajoy abandone la tibieza sobre los planes de ataque. Un elogio que parece un preaviso para el zafarrancho.