En la vida todo tiene su momento. Las castañas en noviembre, y el turrón en Nochebuena. Pero las elecciones a presidente de los clubes de fútbol, normalmente, siempre celebraron en los meses de verano. Eso era antes, porque ahora siguen sorprendiendo muchas de las decisiones que se toman en el Real Club Deportivo de La Coruña, decisiones más discutibles porque no son deliberadas previamente sino que las toma el único responsables con la experiencia que debería tener tras un cuarto de siglo en el sillón presidencial.
Sorprende, y llama la atención, la última de esas decisiones que salta al primer plano de la actualidad para elegir al nuevo presidente, y esto del cambio veremos si va más allá o se queda como sucede en los países africanos, en donde anuncian un reelección para, finalmente, elegir al mismo. Pero no se trata de entrar en temas políticos, en cuya asignatura este país llamado España marcha con retraso, así que dejaremos el tema.
Hablaremos, pues, de fútbol con los problemas y confusiones que en la calle se plantean unos y otros. Por ejemplo, preguntar: ¿Qué opina el entrenador del conjunto blanquiazul, Fernando Vázquez, sobre los candidatos a la presidencia del Deportivo? Supongo que ni al técnico nacido en Castrofeito, ni a los jugadores se les ocurrirá emitir opiniones que no tienen un especial valor porque ellos son profesionales y se deben a otra misión. Bastante tienen con asimilar, al menos intentarlo, las explicaciones del entrenador del que, según me aseguran, desde el regreso de Gijón lleva perfilando y retocando el sistema a emplear frente a ese Alcorcón, admirable y entusiasta equipo con vitola de modesto en el ambiente futbolístico español del que me pasé más de medio siglo largo sin suponer que lo iba a ver jugar en Riazor en dos temporadas casi seguidas. También aseguran que viene dispuesto a puntuar en el estadio municipal herculino.