Días pasados, varios medios de comunicación dieron la magnífica noticia del hallazgo llevado a cabo por una misión de la Unesco, con la colaboración del Gobierno keniano y la financiación de Japón, de dos grandes acuíferos en la región de Turkana, en Kenia. Los acuíferos hallados, con la misma tecnología con la que se busca petróleo, se encuentran a unos doscientos metros de profundidad y en uno se almacenan 200.000 millones de metros cúbicos de agua y en el otro 11.000.
Dada la poca profundidad a que se encuentran, se puede pinchar la tierra sin especiales dificultades técnicas. Y de ser así se produciría un cambio radical en la zona, en la que viven unas 700.000 personas; se asegurarían la subsistencia del ganado, hoy dependiente de las sequías; florecería la agricultura y los turkanas dejarían de perseguir el agua, fundamentalmente las mujeres y los niños y niñas.
Pero para que el aprovechamiento del agua se lleve adelante es indispensable que también aparezca la voluntad política, que no queden los acuíferos como un descubrimiento fantástico pero sellados. Sería conveniente el poder seguir la noticia y dentro de tres meses comprobar si el hallazgo es un motor del cambio o se queda en una afirmación virtual.
Hace poco más de tres años, desde la sociedad civil, en el entorno de Vigo, un grupo de ciudadanas y ciudadanos pusimos en marcha una oenegé, Pozos de agua Mayo Rey, con la finalidad de construir pozos en Mayo Rey, un territorio con una superficie similar a la de Galicia en el que viven cerca de 400.000 personas. De ellas, un número importante se dedican casi exclusivamente a buscar agua, que se aleja más y más en los meses de sequía, cuando los pozos artesanales, de 12 a 14 metros de profundidad, van quedando yermos.
En Camerún constatamos, de la mano de un zahorí gallego, que en el subsuelo hay importantes bolsas de agua. Eso nos permitió construir veintiséis pozos de barrena, de una profundidad de entre 35 y 110 metros. Agua fresca, potable, que se extrae por medio de energía solar. Agua que soluciona el problema más grave que tenían a una pequeña parte de los habitantes de Mayo Rey.
El llevarlo a cabo no estuvo exento de dificultades, pero si lo pudimos superar un grupo de aficionados, qué no podría hacerse desde instancias cualificadas.
En Turkana, en Mayo Rey y en gran parte del África árida hay agua. Ahora falta extraerla. Estamos a la espera.