Tenía una voz increíble. Una voz destilada directamente de las barricas donde se enriquece el bourbon de Tennessee. Frank Sinatra no fue solo un genio de la canción, de los escenarios, del cine. Lo fue también de la vida. Mia Farrow, que siempre parecía una mujer callada (las mujeres siempre callan y saben más que los hombres), ha dicho que su hijo Ronan posiblemente sea hijo biológico de Frank Sinatra y no de Woody Allen. ¿Venganza por todo lo que tuvo que vivir cuando Woody Allen se largó a vivir con la hija adoptiva de ambos, Soon-Yi? ¿Quién sabe? También dice ahora Mia que jamás dejó de estar con los ojos claros, transparentes, de Frankie. Lo que está claro es que las celebrities siempre animan las conversaciones con los saltos de sus vidas y los sobresaltos de sus corazones. Menos mal que el chaval, que ya tiene 26 años, es un niño prodigio y lo lleva muy bien y con un humor excelente. El chico, que a los quince años ya estudiaba Derecho en la Universidad de Yale y que ha trabajado en los gabinetes de Obama y Hillary Clinton, hizo gala de su sentido del humor cuando escribió: «En mi casa ya decimos que el día del padre es en realidad el día del cuñado».