Cantemos todos juntos. A ritmo de habanera y bien alto. La crisis ha terminado. Con más fuerza. La crisis se ha acabado. Hagámoslo porque Montoro ha dicho que el que no se sume al coro, cuando acabe todo esto, se va a enterar y no vaya a ser que la NSA americana nos espíe y descubra que no somos obedientes. Así que cantemos y hagamos la ola, que no nos cuesta tanto.
Dicen los agoreros que el consumo privado no se va a recuperar hasta el 2017 porque sigue cayendo un 2,4 %. Dicen los antipatriotas que tenemos 5.904.700 españoles mirando los lunes al sol. Y que tres millones sufren pobreza extrema y más de dos millones de niños viven en hogares pobres. Los ingratos aseguran que tenemos una generación perdida, que los pensionistas y funcionarios están en las últimas y que el Consejo de Europa alerta de que los recortes de Rajoy socavan los derechos humanos.
Pero esto no tiene nada que ver para el fin de la crisis. Los que saben de economía, los entendidos, no usted y yo, que somos unos pinganillos; los entendidos, como Montoro, Mariano, Dolores, Floriano y Arturo nos dicen que vamos viento en popa. Así que cantemos todos juntos. Se acaba la crisis. Aunque, mejor, a ritmo de marcha fúnebre. Pero cantemos todos juntos.