Llosa amable

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Una montaña de oficio. Un manejo del diccionario con una catarata de palabras. Y unas tramas que capítulo sí, capítulo no, terminan por darse la mano, como los cabos de un cesto artesano. Así es la nueva novela, El héroe discreto, de Vargas Llosa. Es un Llosa amable, una historia de las de siempre, con principio, desarrollo y fin. Como la literatura que ama el peruano, como Flaubert. Regresa al Perú que tan bien conoce para contarnos las vidas de un limeño y de un piurano. Más la de Felícito Yanaqué, el empresario de transportes de Piura hecho a sí mismo y amenazado por la extorsión, a la que se enfrenta de pie y mirándole a los ojos. Quiere el autor subrayar que a veces los hombres comunes con sus actitudes son los héroes del complejo siglo XXI. Las páginas están barnizadas de humor y con el picante del erotismo que no falta con el premio Nobel. Recupera personajes de otros libros, a los que vuelve a dar aliento, como don Rigoberto o el sargento Lituma. Otra manera de subrayar que él es solo un contador de historias, esta hermosa y amable: «La literatura nos permite vivir otras vidas, salir de una cosa reducida, mediocre e identificarnos con destinos extraordinarios».