Marc Márquez

Federico Fernández de Buján LA GOLETA

OPINIÓN

18 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

A los pocos minutos de convertirse en el campeón del mundo más joven de MotoGP, declaraba que su sueño le ha llegado «quizás demasiado pronto». Hay que tener una madurez impropia de sus años para, desde esa nube en la que decía encontrarse, ser capaz de expresar semejante reflexión. En estos tiempos en los que los jóvenes llegan a experiencias y vivencias de modo tan precoz, es edificante comprobar cómo un veinteañero resiste la tentación de dejarse arrollar por el triunfo más clamoroso y tiene la prudencia de considerar que su logro pudiera ser prematuro. A ello se añade que ha derrochado disciplina y esfuerzo: «Hemos trabajado mucho»; se declara deudor de los demás: «Es importante que la familia te apoye, también el equipo»; considera que el éxito en nada debe cambiar lo personal: «Me sigo haciendo la cama»; está dispuesto a seguir superándose: «Ojalá no encuentre nunca mi límite. Si vas con la mentalidad de mejorar siempre sacas más»; y, para colmo, tiene la grandeza de aceptar la corrección de quienes le quieren: «Si me tienen que reñir, me riñen». Parece que el campeonato le ha llegado por propios méritos. Comportándose así, será un modelo de sensatez, en especial, para los aficionados más jóvenes. El victorioso piloto nos ha dado lecciones a todos, y no solo sobre su moto y en la pista.