1914-2014

OPINIÓN

El reposo obligado a causa de una ciática aguda durante cuatro semanas da para pensar mucho y en muchas cosas. Entre otras, la enorme fragilidad y vulnerabilidad del ser humano. Pero no es de esto de lo que les quiero hablar hoy en mi reencuentro con ustedes. Porque lo que más me ha hecho pensar estos días es el darme cuenta de que las próximas elecciones al Parlamento Europeo van a coincidir con el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial, y que, tras esta primera efeméride, se irán sucediendo otras de hechos que no hicieron sino configurar una espiral de tragedia sin igual en la historia de la humanidad a lo largo de la primera mitad del siglo XX: la revolución rusa de 1917, el ascenso al poder de Mussolini en 1922 y de Hitler en 1933, la Guerra Civil española en 1936 y, por último, la Segunda Guerra Mundial en 1939. Todos esos acontecimientos sórdidos y deprimentes, todo ese dolor acumulado, toda esa barbarie, ¿para qué sirvió? ¿Qué fue de las ideologías que llevaron a la muerte a tantos millones de seres humanos? ¿Hemos aprendido algo?

Por eso, me gustaría que los partidos políticos acertaran en la confección de las candidaturas a la convocatoria electoral del año próximo. Que estas no sirviesen para colocar jarrones chinos, ni moscas cojoneras de la política local, ni ministros ineptos. Porque necesitamos fortalecer y renovar la ilusión en los grandes ideales y valores europeos, y necesitamos entusiasmar y convencer a la ciudadanía de que ese el mejor camino para el bienestar de todos. Viejos fascismos están llamando la puerta. Por eso deberemos contar con europarlamentarios que no estén desgastados por la política nacional y que solo busquen un final acomodado a una trayectoria política personal más o menos afortunada. Y sería bueno que quienes fuesen en esas listas hubieran leído el libro de Hannah Arendt Eichmann en Jerusalén. Sobre la banalidad del mal, que la película de Margarethe von Trotta ha vuelto a poner de actualidad. Una lectura obligada para cualquier líder europeo.