Cuchillas

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

24 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Ha hecho muy mal el Gobierno al encargar un informe sobre la capacidad de corte de las cuchillas instaladas en la valla que separa África de este mundo vía Melilla. El documento pretende determinar si esta tela de pinchos atrapapersonas que ya se ha hecho más famosa que el estampado lovely o el animal print, provoca pequeñas incisiones cutáneas cuando un ser humano salta el muro, hace un daño compatible con la vida o directamente desolla a los desgraciados que osan superar nuestro infranqueable perímetro de seguridad, qué desfachatez. Digo que ha hecho mal el Gobierno porque se hubiese ahorrado el asesoramiento instalando guillotinas, machetes, espadas, o mejor lanzando directamente misiles BGM-109 Tomahawk desde Melilla, con su cabeza nuclear incluida para tener más garantías de éxito. Para ser justos en la adjudicación de paternidades de ideas gloriosas que nos hacen grandes, qué digo, gigantes como especie, hay que reconocer que fue Zapatero quien inauguró esta reconfortante era de las cuchillas. Un sistema francamente práctico, sobre todo ahora que los zoos están mal vistos por tener confinadas a las cebras. En lugar de llevar a nuestros inocentes vástagos a la charca del hipopótamo, propongo que los paseemos por este lado del muro para que contemplen a sus congéneres épsilon, que diría Huxley, y vayan ensayando la displicente superioridad que albergan los seres alfa, o beta como mucho, que con la crisis algo hemos descendido en la escala de castas humanas. Aunque ahora que lo pienso, quizás sería más práctico devolver las cebras al Sudán y meter a los sudaneses en los zoos. Así el Gobierno ya no tendría que encargar informes sobre filos de cuchillas y los sudaneses comerían tres veces al día.