Papanatas «black friday»

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

08 dic 2013 . Actualizado a las 14:05 h.

Muchos zurdos del mundo decretaron en los setenta un embargo ideológico a la Coca Cola. Era un gesto simbólico, una pataleta individual que tenía mucho de impostura acunada al grito de Yankees go home en plena ofensiva imperialista del hermano del norte. Quizás aquellos fueron los años en los que la imagen de los Estados Unidos anduvo más arrastrada. Aunque la imitación era a pesar de todo inevitable, una parte de las élites intelectuales denostaban la zafia expansión de un modelo político a base de promocionar golpistas y financiar contraguerrillas. Tragarse una Coca, al menos en público, era algo así como dejarse poseer por el tío Sam. Superada aquella visión critica, hoy nos construimos a golpe de emulación. Un empeño ridículo y extemporáneo. Tuvimos alertas previas. La primera vez que un niño de Quintela de Leirado llegó a casa y le espetó a su madre «truco o trato» tendríamos que haber tomado medidas. Lejos de frenarnos, hemos avanzado de forma que, apunten, acabaremos celebrando el Thanksguiving. De momento nos han colado ya el black friday, tímido el todavía, pero seductor para consumidores Premium que suspiran por la tecnología. Y qué decir del cyber monday, marcado en rojo al norte del río Grande que ya empieza a sonar al sur del Ebro. Podrían aplicar un poquito de hecho diferencial y adaptar las ansias de venta a nuestra realidad, como al parecer hizo Pepín Fernández, presidente de Galerías Preciados, al maquinar la celebración consumista del día de la madre. Si teniendo como tenemos un enorme Carnaval se nos ha colado Halloween, no descartemos que en lugar de capón de Vilalba acabemos rellenando pavos de Minnesota por el trasero.