«El grito»

OPINIÓN

18 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El famoso cuadro de Munch siempre me resultó inquietante y fascinante a un tiempo. Pintado en una época de encrucijada, es una metáfora de la vida, un icono cultural. Bien pudiera servirnos para representar nuestra situación social y cultural. El escritor libanés Amin Maalouf, premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010, decía al recoger su galardón: «Si nos descuidamos, este siglo recién estrenado será un siglo de retroceso ético. De progresos científicos y tecnológicos, pero de retroceso ético. Abundan los síntomas». Una llamada de atención que difícilmente será escuchada en este batiburrillo en el que vivimos (la sociedad del zapping, el wasap y el low cost). Vargas Llosa me ha parecido siempre un modelo de intelectual comprometido, capaz de ver claro en el intrincado bosque de la vida y de orientar para encontrar el camino a los que andan algo extraviados. Acabo de leer La civilización del espectáculo, que, al igual que el cuadro de Munch, me ha dejado fascinado, asustado y entristecido. Porque nos entrega una durísima radiografía de nuestro tiempo y nuestra cultura, caracterizados por la banalización de las artes y la literatura, el triunfo del periodismo amarillista y la frivolidad de la política. La manera como se debate en nuestro país el tema del aborto lo evidencia sobremanera, por desgracia.