Sonrisas y lágrimas

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

A Rajoy se le acumulan los datos positivos. Además de que baje la famosa prima de riesgo y de que el bono a 10 años esté en niveles de antes de la crisis, hay quienes pronostican una estabilización de la deuda pública tras el endiablado ritmo de aumento de los últimos tiempos, otros auguran que el crecimiento puede llegar este año hasta el 2 %, la Bolsa sube y hasta Obama le da una palmada en la espalda y elogia su liderazgo, aunque la recuerde que eso del paro no va bien.

Todo apunta a que las grandes cifras empiezan a mejorar y el Gobierno tendrá un poco de oxígeno para encarar el año sin el riesgo inminente de asfixia de los anteriores.

Sin embargo, otras cifras apuntan a que muchos ciudadanos notan una creciente falta de oxígeno a su alrededor. Son, por ejemplo, los que están detrás de las cifras récord que ha alcanzado la morosidad bancaria o los protagonistas del descenso de la afiliación a la Seguridad Social.

A estos no les ha llegado aún nada de ese oxígeno que se detecta por las alturas. Todo lo contrario. El paro no cede, el poco empleo que se crea es mayoritariamente precario y temporal, sueldos y pensiones se estancan y esos millares de emprendedores de a pie llamados autónomos lo tienen cada día más difícil, con subidas de cuotas y apenas rastro de las medidas de apoyo al emprendedor que tanto se anuncian.

O esa incipiente entrada de oxígeno se traslada a quienes están al borde de la asfixia o nos encontraremos con sonrisas arriba y lágrimas abajo, el mejor combustible para que cualquier pequeño conflicto de barrio acabe convertido en insospechado estallido social.