Los que defienden la vida del nasciturus y se oponen al aborto como derecho exclusivo de la madre son unos pardillos que desconocen la comunicación, las redes sociales, lo políticamente correcto y la hegemonía movilizadora de la izquierda en la calle, en los foros físicos y virtuales, en las televisiones y en la mayoría de las radios y medios impresos. Un partidario del aborto libre encontrará de inmediato votos y apoyos sin fisuras en cualquier tribuna, mientras que el que se oponga sufrirá insultos y zarandeos hasta en el descansillo de su casa. Prueben.
Es lógico que el PSOE considere la despenalización del aborto un asunto propio y exclusivo, y que se lance a la yugular de todo aquel que se oponga o que pretenda hacerlo menos permisivo. Y es natural porque las tres despenalizaciones habidas en España las ha impulsado el partido que fundó Pablo Iglesias. La primera fue la de 1937, con el Gobierno de Francisco Largo Caballero. La segunda, después de la prohibición en el franquismo, la logró en 1985 uno de los ejecutivos del también socialista Felipe González. Y la tercera, en el 2010, que amplió la ley del 85, se logró merced al empeño de un tercero: José Luis Rodríguez Zapatero. Este maridaje PSOE-aborto convierte en heroico y convulso cualquier intento de cambio que pretendan hacer los que se oponen a la libre interrupción del embarazo, como ocurre con la educación, campo en el que el PSOE y los independentistas se consideran también únicos interlocutores. Esta es la razón de que José Ignacio Wert y ahora Alberto Ruiz Gallardón sean políticos a los que van a perseguir en esta vida y en la próxima; en la calle y dentro de los edificios; en las redes y en los medios de comunicación.
La mayoría de los que han abucheado a Wert hasta en las catedrales son los que se dedican ahora a tiempo completo a que no se convierta en ley el anteproyecto de Gallardón de reforma de la ley del 2010 para volver a la de González y que sea acorde con la doctrina del Constitucional. Y si no lo impiden ni recurriendo a Estrasburgo, incompetente en esta materia, seguirán a Gallardón hasta cuando pasee al perro, como harán con Wert cuando su reforma, la del PP, aprobada por mayoría absoluta del Parlamento, se tenga que aplicar. De momento, cinco comunidades han anunciado insumisión. ¡Pero cómo se le ocurre a otro partido, encima de derechas, meterse en mi propiedad! Mira que son despistados estos del PP.