Jezz Bezos

Carlos G. Reigosa
Carlos G. Reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

10 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Sucedió en agosto del 2013. La familia Graham vendió el prestigioso diario The Washington Post, no al mejor postor, sino al más revolucionario y mejor posicionado para afrontar su futuro. El comprador, por 250 millones de dólares, fue Jeff Bezos, fundador de Amazon, uno de los multimillonarios de la era de Internet. ¿Qué esperaban los Graham con esta venta? Detener una riada de pérdidas que no cesaban. ¿Y por qué eligieron la oferta de Bezos? Porque creen que ha llegado la hora de alguien que sepa hacer lo que ellos ni siquiera imaginan. Es decir, un tipo de la nueva galaxia digital capaz de inventar un futuro de éxito para el gran periódico de Washington.

Bezos ha llegado y ha dicho que, de momento, todo siga como está. Y la expectación continúa. ¿Tiene un plan? Dicen que no todavía, pero él asegura que sabe cómo se llega a tenerlo. Es decir, que hay futuro, aunque todavía esté en fase de diseño. Es el desafío que tiene por delante este visionario que creó una librería on-line que está cambiando nuestra manera de comprar y leer libros. Es tan rico que el gran periódico de Washington le costó tan solo el 1 % de su fortuna personal.

Un portavoz de la familia vendedora lo dijo con claridad: «Todos queríamos hacer lo mejor para el Post. Nunca se trató de hacer lo mejor para los Graham». Por eso pusieron el periódico en manos de un comerciante internáutico de 50 años que ha apostado por la masificación de la Red y que está dispuesto a encontrar la clave para rentabilizar un medio periodístico con una edición de alta calidad. Muchos ojos están pendientes de él en todo el mundo.

De momento, solo cabe extraer conclusiones de sus frases más repetidas: «Si solo haces las cosas de las que sabes la respuesta de antemano, perderás tu empresa». «Hay dos tipos de empresas: las que trabajan para tratar de cobrar más, y las que trabajan para cobrar menos; nosotros seremos de la segunda clase». «Todas las empresas tienen que ser siempre jóvenes». Y la que regirá su gestión en el Post: «Poner al cliente [al lector] en primer lugar, inventar y ser paciente». Y experimentar mucho y rápido, aunque ya dijo que para él «rápido son años». El tiempo dirá.