Misterio Rubalcaba

Carlos G. Reigosa
Carlos G. Reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

Hasta sus más próximos aseguran que nadie sabe lo que va a hacer Rubalcaba consigo mismo en el futuro. «Ni él está seguro», dicen. Pero yo creo que se equivocan, sobre todo porque no echan un vistazo a su biografía. Rubalcaba no dio un paso atrás en política desde que asomó en el PSOE y tuvo sus primeros cargos relacionados con la universidad y la educación en 1982, es decir, cuando su partido, liderado por Felipe González, llegó al poder por primera vez y con mayoría absoluta. No estaría de más que se recordase esto y se viese su currículo, al margen de la opinión que se tenga de él.

Rubalcaba obtuvo la plaza de profesor titular de Química Orgánica en la Universidad Complutense de Madrid y trabajó en universidades francesas y alemanas. Además del idioma español, habla inglés y francés con fluidez y se defiende en alemán, algo que no pueden decir todos aquellos que sueñan con sucederle. Fue secretario de Estado de Educación, ministro de Educación y Ciencia, y ministro de la Presidencia y de Relaciones con las Cortes en Gobiernos de Felipe González, y portavoz en el Congreso, ministro del Interior y vicepresidente del Gobierno con Rodríguez Zapatero.

A veces yo también creo que ha llegado la hora de su relevo, pero cuando miro a quienes se postulan como sus posibles sucesores, dejo de creer que sea así. No se trata de entonar un «Rubalcaba para siempre», pero sí de evitar en lo posible una larga travesía del desierto, con riesgo de grave desmejora para el PSOE. A España le pueden suceder cosas buenas y malas, pero yo personalmente cuento entre las malas un debilitamiento extremo del PSOE o del PP. La ausencia de uno de estos partidos nos sumiría en unas tensiones y unos desequilibrios difícilmente asumibles. Y Rubalcaba lo sabe. Por eso piensa lo que piensa, aunque no se lo cuente a nadie. Lo incuestionable es que su decisión tendrá todo esto en cuenta. Sabe que no está el horno para bollos.

¿Estoy diciendo que Rubalcaba es insustituible? No, no tanto. Solo digo que los candidatos a sustituirlo -que al parecer abundan- deberían mostrar ya su talento y sus propósitos. Es decir, dejarnos ver lo que quieren hacer con el PSOE y con España. Por saber.