El «privilegio» del bono

Rubén Santamarta Vicente
Rubén Santamarta PAISANAJE

OPINIÓN

Lo que le espera al bono social de la luz es tan predecible como el movimiento de un sombra. No quedará intacto, por decisión gubernamental, y por más que le pese a 2,5 millones de ciudadanos. Por varios motivos. Porque forma parte de la herencia de Zapatero, y eso, por sistema, es sospechoso para el Gobierno; porque lo de perpetuar privilegios como tener el precio de un servicio congelado (congelado, que no bonificado, ojo), tampoco le encaja en sus cuentas; y porque en esto de la luz, uno de los cinco mayores gastos mensuales de la economía doméstica (y el más incomprensible), la intención es no dejar a nadie contento.