Leyenda

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

26 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El extraordinario fútbol del Barça de Guardiola tiene justamente una legión de apologetas. Se comparó su juego con un ballet, como si fuera una obra de arte, y se habló de que respondía a una filosofía y a los famosos valors, a estas alturas demolidos por los hechos. Acabado el ciclo de gloria, el testigo lo ha recogido el fútbol aguerrido del cholismo. Cuando el Atlético de Madrid ganó merecidamente la Liga se puso a Simeone y su equipo como ejemplo de que todo es posible en esta vida gracias al esfuerzo y la superación. Como en el caso del Barça, también un modelo a seguir, incluso fuera del terreno de juego. De pronto han aparecido atléticos de debajo de las piedras, a los que se sumaron en la final de Lisboa antimadridistas varios, culés y sinceros opositores al bipartidismo futbolístico. Frente a estos dos estilos tan opuestos como ensalzados, el brillante del Barça y el guerrillero del Atleti, el Madrid quedaba en medio de la nada. No tenía quién le escribiera su relato. Y eso pese a endosarle un histórico 0-4 al que se tenía por invencible Bayern Múnich de Pep, para un total de 5-0 en la eliminatoria. Y en esto llegó la ansiada Décima, en un desenlace que mostró hasta qué punto este deporte puede ser cruel, que no injusto en esta ocasión. Como hace 40 años, el Atleti perdía el título en el último suspiro. Regresaba como una pesadilla el eterno Pupas que parecía enterrado para siempre. El Madrid protagonizó una remontada épica comandada por un pletórico Sergio Ramos. Por suerte para el mejor club del siglo XX, su relato se escribe por sí solo, no necesita exegetas del tiki-taka, los valors o el cholismo ni que le pongan como modelo de nada. Es leyenda.