Comer en verano

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

17 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Algo tan previsible como el final del curso vuelve a poner sobre la mesa el hecho evidente de que seguimos hundidos en el pozo de la crisis. Para un millar de niños gallegos se cierra el paraguas salvador de los comedores escolares y sus padres tendrán que enfrentarse al drama de buscar qué darles de comer a diario, si no llega alguna de las soluciones de emergencia con las que los gobiernos tratan de tapar su falta de previsión y de respuestas.

Los datos son tozudos. Crece el número de parados a los que se agotan las prestaciones, el poco empleo que se crea es, en su inmensa mayoría, temporal o a tiempo parcial y de bajos salarios y el colchón amortiguador de la ayuda de familiares o de la aleccionadora solidaridad ciudadana expresada a través de las Cruz Roja, Cáritas, bancos de alimentos y tantas otras oenegés no pueden sustituir la inacción política.

Los niños no comen de la prima de riesgo, aunque está muy bien que baje. El Gobierno, tan ocupado en reestructuraciones que encarecen y alejan la justicia o en darle la vuelta a leyes gestadas por el Gobierno anterior para que el siguiente vuelva a cambiarlas, sigue sin ofrecer alternativas al empobrecimiento de millones de ciudadanos ni ataja la creciente desigualdad. Ni la calma chicha que le otorga su mayoría absoluta y una oposición ocupada en lamerse las heridas parece servirle para bajar la mirada hacia el número creciente de personas con problemas de subsistencia. Aunque encuentre unos miles de euros para arreglar con otro parche el cierre veraniego de los comedores, el problema no dejará de crecer.

Y con él, el chorro de votos que buscan soluciones en otra parte.