¿Menú del día o a la carta?

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

En esta fiebre de regeneración democrática, tengo la sensación de que a alguno se le ha ido la mano y, de manera especial, al Partido Popular. Me refiero, concretamente, a la propuesta de modificación de la ley electoral para que en los municipios gobierne la lista más votada. Se puede estar de acuerdo o no, pero de ahí a decir que es la única solución democrática va un buen trecho.

Para empezar, se ha dicho que el sistema de la lista más votada, que otorga la mayoría a un único partido, es una garantía de gobernabilidad, ya que las fuerzas minoritarias que pactan se pasan el día hablando de sus cosas y olvidan a los ciudadanos. Tal falsedad queda desmentida por lo ocurrido, por ejemplo, en el Concello de Santiago, donde la mayoría ha traído más inestabilidad y corrupción que cualquier otro período en que se haya gobernado en coalición. Pero vayamos a los aspectos centrales del nuevo paradigma popular.

Para tratar de fijar mi posición, y con ánimo exclusivamente didáctico, utilizaré un candidato imaginario al que, para evitar susceptibilidades, llamaré Pepe el Papón. Pepe es un auténtico cebollo, que solo ha trabajado en el partido y no se sabe bien en qué, pero por extrañas razones ha sido colocado en las listas; en los corrillos de la villa se comenta su ascenso al estrellato político y hasta en su familia se preguntan si se tratará de un error.

Veamos. Si con un sistema electoral que castiga la fragmentación del voto los grupos minoritarios suman más concejales que la fuerza más votada, quiere decir que la mayoría de los ciudadanos del pueblo no quieren que Pepito sea el alcalde. Alguien tiene que explicarme qué tiene eso de antidemocrático, o, dicho de otra manera, por qué es más democrático que Pepito el Papón sea el nuevo regidor cuando la mayoría no lo quiere.

Pero lo más sorprendente de la cuestión es que la unidad democrática sigue siendo la lista, algo que, en mi opinión, es profundamente antidemocrático. De acuerdo con esto, tenemos que tragarnos a Pepito el Papón, que ahora va de número tres, cuando no lo votarían ni en su propia casa. Si quieren hacer una reforma del sistema electoral, algo que yo no tengo claro, que gobiernen los candidatos más votados, sin lista alguna. Lo de la lista más votada es una modificación a instancias de parte, que solo beneficia a esa parte, y que se propone a unos meses de las elecciones municipales. En síntesis, una auténtica sinvergüencería.

Por si algún lector todavía no tiene clara la trampa, trataré de explicársela con un ejemplo gastronómico. El Partido Popular, con gran generosidad, quiere invitarnos a comer el menú del día pero trata de convencernos de que vamos a comer a la carta. Lo lamento, pero yo no acepto la invitación.