Bailando al ritmo de la bomba

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

Según han publicado los medios recientemente, algunos concellos del área de Ferrol Terra, como Mugardos o Ares, han aprobado una «tasa de bombeo» para financiar el coste de la nueva estación depuradora de aguas instalada en la denominada Punta Avarenta, en la costa aresana. Al parecer, este nuevo impuesto estará en torno a los cien euros por vivienda y, básicamente, tratará de hacer frente a los costes de funcionamiento, básicamente energéticos, dedicados a bombear las aguas hasta la depuradora.

Nada más lejos de mi intención que criticar la intención de que las aguas que se vierten a nuestras rías estén limpias, y mucho menos discutir cómo se prorratean esas tarifas, pero conviene subrayar que los vecinos no verán sustituida su tasa de alcantarillado por este nuevo gravamen, sino que se tratará de una tasa complementaria. Pero más allá de las cuestiones económicas, hay algunos aspectos que merece la pena comentar.

Al parecer las estaciones de recogida instaladas mezclan las aguas residuales y pluviales lo cual, además de obligar a bombear aguas limpias a las depuradoras, con el coste de energía que esto supone, hace que en épocas de lluvia la capacidad de las estaciones se vea claramente superada.

Es verdad que la mayoría de las redes de depuración actualmente en funcionamiento son unitarias, pero existe una tendencia cada vez mayor a establecer redes separativas de pluviales y residuales, más costosas al inicio, pero más económicas en su funcionamiento.

Piensen, por ejemplo, en el caso concreto de la villa de Redes, catalogada como paraje pintoresco. A alguien se le ha ocurrido ubicar el depósito de recogida de aguas en la plaza del pueblo, con lo que los vecinos han visto transformada su apacible vida por un mar de ruidos y vibraciones que les condena a vivir en un estado de baile permanente, similar al del memorable King África en La Bomba.

Las tapas de arquetas, sumideros y registros danzan también arriba y abajo, baldeando la plaza con oscuras aguas y sedimentos varios, en una especie de tsunami de perfume embriagador.

Créanme, los vecinos empiezan a pensar que prorrateo viene de rata.

Pero, dejando al margen los casos concretos, la pregunta que se plantea es si no existe un diseño de red depuradora avalado por la experiencia y adaptado a la topografía, y si no hay un organismo que supervise este tipo de obras y controle si los estándares de calidad se cumplen. En definitiva, si la administración autonómica y los concellos gestionan y vigilan los procedimientos de las obras locales adecuadamente.

Nunca me había planteado las consecuencias de que los responsables de este tipo de obras erraran en su diseño y dimensión o, dicho de forma coloquial, de que no supieran hacer la o con un canuto. Desgraciadamente ahora lo he entendido al ver que los vecinos de algunos pueblos pagan una cuantiosa tasa por bailar toda la noche al ritmo de «un movimiento sexy».