El sonido de Ciudadanos

Carlos G. Reigosa
Carlos G. Reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

09 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La llegada de Albert Rivera al frente de Ciudadanos está teniendo una buena acogida en toda España, entre otras cosas porque no ha venido atacando a nadie ni armando gresca y sin embargo ha pintado un horizonte de relevo para casi todos. «Quiero promover un proyecto para España que vaya más allá de una legislatura y más allá de unas siglas; un proyecto grande», dijo. ¿Y quién puede molestarse? Nadie. Sin embargo, todos vigilan la llegada de este nuevo invitado al reparto del pastel electoral. ¿Con qué trozo quiere hacerse? ¿Cuál logrará? De momento, ya se le atribuye un futuro entre los cuatro grandes (con PP, PSOE y Podemos), desplazando a UPyD y a IU.

¿Con qué ha conseguido todo esto? Realmente con muy poco, pero muy necesario. Esto es, con sentido común, sin radicalismos, buscando la unión «sin trazar rayas en el agua» y configurando una tercera vía, porque, según su líder, «muchos españoles no quieren rojos ni azules».

¿Cuál es hoy ese espacio? El que queda entre PP y PSOE por un lado y Podemos por otro, dice, «aunque lo relevante -añade- es que en España se entre en otra fase, después de una primera con Adolfo Suárez; una segunda, de modernización de España, que representó Felipe González; y la tercera, que protagonizó Alianza Popular al pasar a ser Partido Popular». Después habría llegado lo malo, porque «ni Zapatero ni Rajoy han sabido hacer un proyecto de país, de Estado».

¿Dónde está el sitio para Ciudadanos? Según Rivera, justamente en esta realidad de ausencia de un proyecto de país, de Estado. Y así explica su anhelo: «Nosotros, con mucha más gente, lo queremos hacer; no estamos interesados en un pelotazo político o en una ocurrencia, sino en un proyecto para España que va más allá de una legislatura y de unas siglas. Habrá que cambiar la cultura política de nuestro país para construir mayorías que requieren pactos estables y partidos responsables dispuestos a hacerlos».

Es la propuesta de Ciudadanos, que ahora se extiende por toda España. Veremos adónde llega. El discurso suena bien porque no es agresivo ni excluyente. No busca la confrontación, sino el relevo (incluso el de Podemos, con el lema «Podemos, venganza; Ciudadanos, justicia»). Y vienen con ganas de quedarse.