Estamos en ese momento en el que en los despachos oficiales toman aire y dicen al resto, más allá de la moqueta, que la asfixia ha pasado. Pero para evitar que esto sea un ejercicio de pura fe (porque hay sombras aún muy alargadas sobre la economía, empezando por el paro) son necesarios gestos. El presidente de la Xunta, delante de una amplia representación del PIB gallego, dio ayer uno: anunció una bajada en los impuestos autonómicos que gravan los bienes inmuebles. Puede sonar farragoso; pero cuando uno vende un inmueble, o cuando recibe una herencia, se acuerda bien de lo que es eso. Montoro ayer, en otro foro, también dijo ver margen para una bajada en los tributos. Lo suyo es más un acto de respuesta tras el varapalo electoral y ante la inminencia de unas generales. Buenas palabras. Que se las lleva...