La vida te da sorpresas

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

20 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La vida de Osama Abdul Mohsen y su hijo Zaid cambió de manera fantástica -como la del barón Munchausen o el vizconde demediado, esos libros disparatados- cuando en un prado de Hungría una tiparraca les metió la zancadilla. Precio pequeño para tan gran recompensa: del prado magiar a la hierba del estadio Santiago Bernabéu -que es lo mismo que decir el paraíso- y desde allí a los telediarios de todo el orbe. El niño pasó de suspirar el nombre de Cristiano Ronaldo, como todos los de su edad que habitan el citado globo, a compartir con él un entrenamiento -un entreno, como se dice ahora, en plan Quinito-. Y la fotógrafa marrullera, en cambio, solo fue expulsada de su trabajo. Como si sus jefes no la conocieran. Hubiese sido más acertado que su periódico la condenase a seguir el éxodo de los sirios en sus mismos medios de transporte y hasta su destino final, que a veces es el paraíso del fútbol y otras la muerte en la playa. Pero a los espectadores de Gran hermano o de Sálvame nos falta la niña de la patada. No sabemos nada de ella, nadie le ha ofrecido el trono de Reina por un día -aquel maravilloso programa que presentaba Mario Cabré cuando la televisión era un solo canal y se emitía en blanco y negro-, que se merece tanto como el niño Zaid.

Y, mientras esperamos, varios cientos de miles de sirios andan buscando alguien que les ponga la zancadilla para ver si encuentran el paraíso. Ajenos a la realidad periodística de que una noticia, si se repite, deja de ser noticia.