Inútilmente guapo

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

27 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Si usted el día 9 de septiembre del año pasado estuviera caminando por el barrio de Malasaña de Madrid podría haber visto un grupo de yonkis y mendigos alcohólicos. Entre ellos estaba sentado, con una bolsa de tomates, un hombre guapo, de ojos azules, que balbuceaba algo incomprensible a los peatones que apuraban el paso. Era mi amigo Jorge Martínez Reverte, y estaba sufriendo un ictus. Solo cuando uno de los mendigos acertó a decir: «Háganle caso, hombre, que no es de los nuestros», un vecino lo atendió, lo sentó en la terraza de un bar y le dio una Coca-Cola. Un rato después llegaban su hijo y la ambulancia. Durante los primeros días de la uci estuvo jugando a Pinto y Valdemoro con la muerte. Y al final, para alivio de sus numerosos amigos y de su familia, decidió quedarse. Hoy en su cuerpo tiene un brazo y una pierna catalanas, es decir, independientes, que sus médicas -porque Jorge tiene tendencia a rodearse de mujeres- estimulan con entusiasmo para que regresen a la madre patria. Y al mismo tiempo, su habla es dificultosa, lo que, para alguien que tiene tanto que decir, es un serio inconveniente. Por eso Jorge ha decidido, con la rubia que está casada con él, escribir un libro y contar por extenso lo que yo les cuento. Su libro se titula -cómo no- Inútilmente guapo y en él habla de sí mismo, que es lo mismo que hablar de usted y de mí. Un libro duro pero lleno de sentido del humor, porque, como dice su hermano Javier, si te ríes de ti mismo tienes tema de risa para toda la vida.