¿Juego de tronos?

OPINIÓN

26 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Se ha bajado el telón de la X legislatura en el Congreso de los Diputados. No es el final de una más de las legislaturas que se han sucedido hasta ahora, ni de aquellas en que se intuía un vuelco probable en la responsabilidad del gobierno de la nación, incluso con mayorías absolutas, como las primeras de Felipe González o la de Rajoy de hace cuatro años. Nuevos actores han entrado en liza con el objetivo, cada uno a su modo, de terminar con el bipartidismo PSOE-PP, PP-PSOE aunque tuvieran que precisar el apoyo de los nacionalistas. Ciudadanos, desde el centro, amenaza al PP y Podemos al PSOE desde la izquierda. Dado que, en principio, no parece que se den las circunstancias para que un partido alcance la suficiente fuerza para gobernar en solitario, el problema consiste en cómo se va a conformar el emparejamiento de las fuerzas. Dependerá, en último término, de los concretos escaños que obtengan los actores principales, como ha empezado a esbozarse. Una situación inédita. Las combinaciones posibles para hacer real esa aspiración son varias, reduciéndolas a las que puedan influir las cuatro formaciones políticas citadas. No hacen falta muchas especulaciones para constatar que son posibles acuerdos sorprendentes. Ahora mismo, en Cataluña estamos asistiendo a los esfuerzos, ideológicamente titánicos, de Junts pel si, que ya es una coalición forzada, para que CUP le permita formar gobierno. La maroma, ¿o el hilo? que los liga es la independencia, y además defendida de manera diferente; en lo demás, todo es contradicción. Pero el poder es esencial y en función de él se resolverá el caos en que se han metido. El tiempo, no muy largo, lo revelará. También lo de Portugal es ilustrativo. Por primera vez los socialistas, el Partido comunista y el nuevo Bloco de Esquerda se han ofrecido juntos para gobernar sumando una mayoría absoluta, a pesar de que el centroderecha ha sido el más votado. El presidente Cavaco, en el ejercicio de su competencia constitucional, sin paralelo en España, ha encargado de formar gobierno al líder de la coalición más votada. Lo significativo de esas sorprendentes alianzas es que en ellas prima alcanzar el gobierno, como sea. Lo ha expuesto meridianamente en España el líder de Podemos con su predilección por la alegoría del Juego de Tronos. Lo que importa es el asalto al Poder. Después ya se verá. Se trata de abandonar el purismo del viejo partido comunista que nunca ha llegado al poder en las democracias occidentales. Tsipras en Grecia, los del Bloco portugués y los de Podemos han aprendido la lección y cambiado los viejos eslóganes para lograr su objetivo, basándose en denuncias y reprobaciones de consistencia social innegable. ¿Es posible una asociación a la portuguesa en nuestro país? Los líderes de Podemos y del PSOE precisan el poder para consolidar su posición. Se acomodarían los discursos, aparcando agresividad antisistema unos y radicalizándose otros. Es una hipótesis no descartable; hay precedentes.