Vinícius de Moraes escribió e interpretó un tema, O dia da criação, que en su estribillo aseguraba que mañana es domingo «porque hoje é sábado». Y no será un domingo cualquiera, es el último antes de Navidad y una decisiva jornada electoral que puede inaugurar una nueva etapa en el posbipartidismo con nuevos actores políticos agrupados en ofertas complementarias, entre los históricos y los emergentes.
La Argentina de Evita, y de los sucesivos gobiernos peronistas que han dirigido el país hasta casi ahora mismo, cuando regresaban de las etapas de vacas flacas y disfrutaban de tiempos de bonanza, utilizaba la expresión «hoy hace un domingo peronista» para demostrar en expresión popular que todo iba bien, aunque no fuera ese día de la semana y el sol no se dejara ver entre las nubes. Mañana es un domingo de esperanzas múltiples, de cuotas alcanzadas y de frustraciones previstas, jornada de urnas repletas de deseos, de papeletas para enderezar futuros y de ocasiones perdidas para diseñar un país que continua sin ser reformateado en el corazón de un complejo disco duro.
Ya no vale apelar, como siempre, a Lampedusa para volver a afirmar que lo viejo no concluye porque lo nuevo se resiste a debutar: sucede como los últimos días del año que se arrastra en su despedida para que el que comienza no se muestre perezoso.
Tenemos la inmensa fortuna de ser consultados cada cuatro años para que contemos cómo queremos que sea el modelo elegido para España, desde una afianzada lectura democrática en una nación que es socia distinguida del club de los países europeos. Por eso, mañana, tras un paréntesis para el descanso y la reflexión, decidimos cómo queremos ser y subrayamos la forma de dirigirnos.
Reclamamos la profilaxis, la higiene democrática para erradicar la corrupción, exigimos que se apuntalen las conquistas sociales alcanzadas en las décadas recientes, reivindicamos la máxima calidad en la sanidad y diseñamos una educación que se instale, al menos como objetivo, en la excelencia.
Que no haya lugar para las exclusiones ciudadanas a la vez que pedimos generosidad y abrimos las puertas para quienes acuden en demanda de auxilio. Ni que decir tiene que en el diseño cuatrienal solicitamos unas pensiones dignas, sin recortes, y desde la libertad nos sentimos solidarios.
No es programa alguno, son un manojo de deseos posibles cuando ya están sentadas las bases del bienestar, y no resultan utópicas las formulaciones. Porque mañana es domingo exigimos un profundo respeto por los valores de la cultura que hacen a los hombres libres, críticos e independientes. Los domingos son también para el encuentro con la naturaleza, el paseo sin prisas, el disfrute de ese sol matutino que languidece, la reivindicación por el cuidado del paisaje y la no agresión del medio ambiente.
Mañana es domingo 20 de diciembre, y el lunes comienza el invierno. Ojalá que no sea una metáfora electoral de los días que siguen. Menos mal que el martes 22 la lotería nacional compartirá ilusiones y desengaños. Como siempre sucede, porque mañana es domingo.