Cambio

Tino Novoa EN LA FRONTERA

OPINIÓN

Los españoles han apostado claramente por el cambio. Pero no por una ruptura radical, sino por un cambio moderado. El bipartidismo ha muerto, y quienes lo han matado han sido PP y PSOE. La mitad de los ciudadanos han dado la espalda a las formaciones tradicionales y exigen una transformación drástica en la forma de hacer política. Es un voto de castigo por la corrupción y un modo de airear las instituciones, eso a lo que los partidos clásicos se han resistido y que ahora pagan. Es también una apuesta por el cambio en las políticas económicas. Los partidarios de la ortodoxia comunitaria ceden ante quienes abogan por una aplicación flexible del objetivo de déficit o se oponen abiertamente a la austeridad.

Y si los españoles han apostado por el cambio, toca ahora a los partidos concretar su orientación. Pero la situación es endiablada y la formación de Gobierno va a ser tan complicada que no se puede descartar, más bien al contrario, que tengamos que volver a votar en la primavera. Lo que sería un fracaso de los políticos. La imposición de las posiciones propias es ya cosa del pasado y deben aprender a negociar para buscar puntos de encuentro. Y hacerlo siendo respetuosos con el sentir general de los ciudadanos. Porque la aritmética pura, la simple suma de escaños no puede ser el único criterio para constituir un Gobierno. No se trata solo de acceder a la presidencia, sino de tener un programa de gobierno claro y coherente, así como una mayoría estable en el Parlamento. Lo demás sería someter al país a una continua guerra de guerrillas. Con todo, y con estos resultados, lo más probable es que Rajoy deje de ser presidente del Gobierno. Y esa sería la imagen del cambio.