Arabia Saudí contra Irán

Gonzalo Parente VENTANA AL MUNDO

OPINIÓN

07 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

L a ejecución de 47 chiíes por Arabia Saudí es sin duda una provocación para aumentar las tensiones con Irán. Los dos países tienen mucho en común, pero con grandes diferencias. Ambos son islámicos, de distintas sectas, que se reparten en comunidades de modo desigual, luchando por mantener posiciones hegemónicas en todo el Oriente Medio. Ambos combinan el poder religioso y el económico del petróleo. Así, el enfrentamiento de las dos comunidades se hizo patente en Irak, cuando era suní con el régimen de Sadam, pero ahora es chií, y los soldados del ejército derrotado en la guerra pasaron a engrosar las fuerzas del Estado Islámico. También en la guerra de Siria se sitúan en bandos beligerantes opuestos.

Recientemente, Teherán consiguió liberarse de las sanciones internacionales por culpa del proceso nuclear, pero Riad lo llevó muy mal y expresó su descontento con los americanos, mientras que los iraníes celebraban su mejoría económica aumentando la producción de petróleo a 1,5 millones de barriles diarios, lo que abrió la hostilidad entre los dos países petroleros. También en el Yemen, vecino del sur de los saudíes, donde se libra otra guerra civil, ambos países están posicionados en bandos distintos.

Así pues, existen razones sobradas para comprender la hostilidad de las dos naciones islámicas y la provocación de Arabia Saudí, que trata de hacer saltar el régimen de los ayatolás. De ello se puede aprovechar el Estado Islámico para resistir los ataques de la comunidad internacional.