Francia e Irán

Gonzalo Parente VENTANA AL MUNDO

OPINIÓN

30 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde los atentados de París, el pasado 13 de noviembre, y la declaración de guerra al llamado Estado Islámico (EI), hecha por el presidente de la República, Hollande, Francia y los franceses están viviendo unas circunstancias críticas. El estado de excepción implica una serie de restricciones que limitan la libertad ciudadana, como son los registros sin mandato judicial, la vigilancia policial ante circunstancias sospechosas y otras que se consideren necesarias para poder aplicar las medidas antiterroristas en prevención de atentados. Para ello, el Gobierno francés ha contado con el apoyo de los partidos políticos, pero también con los ciudadanos, que soportan no solo las medidas restrictivas, sino también la angustia de vivir pendientes de las amenazas que continuamente son anunciadas por los medios de propaganda del EI.

La guerra contra el terror es una guerra sin enemigo visible y, por tanto, en guardia permanente durante largo tiempo. Pero el presidente Hollande sabe que las bases de apoyo están en Oriente Próximo y allí es donde se ha de dar la batalla a fondo. Precisamente la visita del ayatolá Rohaní, presidente de Irán, va a dar a los franceses la seguridad de que su lucha es también la de Irán. Justamente estos días, y para complicar más la vida ciudadana, los taxistas y controladores aéreos están realizando una huelga que en algunos momentos está siendo ajena a los momentos críticos vividos por la población francesa, que sin duda está dando muestras de un civismo ejemplar.