No a cualquier precio

Carlos G. Reigosa
Carlos G. Reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

¿Por qué Pedro Sánchez dice tantas veces que no será «presidente del Gobierno a cualquier precio»? ¿A quién pretende tranquilizar? ¿Por qué lo repite una y otra vez, como si quisiese neutralizar una sospecha que se hubiese extendido más de lo deseado? Personalmente, no me gusta esa reiteración porque o no es necesaria o es alarmante.

Creo que fui de los primeros en pronunciarme en estas páginas a favor de una repetición de las elecciones. Lo que se vio nada más conocerse los resultados permitía desconfiar de que fuese posible alcanzar un acuerdo solvente para formar un Gobierno estable. Sánchez se encargó enseguida de trazar una línea roja ante el PP, para buscar un acuerdo multipartidista con los demás. ¿Un plan descabellado? No necesariamente. Pero, pasado el tiempo, sí que toca ya juzgarlo por sus resultados. Y estos resultados no existen o son débiles e insuficientes. ¿Qué tenemos entonces? Tenemos a Sánchez diciéndonos: «Yo no seré presidente del Gobierno a cualquier precio». Algo es algo.

Rechazada de salida la gran coalición PP-PSOE (con o sin Ciudadanos), que hubiera zanjado el guirigay, creo que ya debemos situarnos en el panorama de unas nuevas elecciones, entre otras cosas para evitarle a Sánchez que tenga que sacrificarse y ser «presidente a cualquier precio». Somos ya demasiados los que no entendemos este estrés final por encajarlo todo a toda prisa y presentarnos un Gobierno sacado de la manga como si se tratase de un truco de magia. El enredo ha durado ya demasiado y es aconsejable volver a la casilla de salida. Lo cual significa convocar nuevas elecciones.

Nuestra clase política no ha estado a la altura de las circunstancias a la hora de formar Gobierno, y esto se debe a que convirtió unos resultados previsibles en otros sorprendentes e inmanejables. La verdad es que no ocurrió nada inesperable el día de las elecciones. Sabíamos que no habría ninguna mayoría absoluta y que comparecerían en el escenario Ciudadanos y Podemos. ¿Debemos ahora seguir con los desfiles televisados de Sánchez y compañía o terminar ya con este show desilusionante y reiterativo? Yo ya no tengo dudas de que vamos a votar de nuevo. Y no descarto novedades en los resultados.