Soy rico pero honrado

Manuel Blanco Desar
Manuel Blanco Desar EL SÍNDROME G

OPINIÓN

21 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

¿En serio? Pues tiene mérito. Porque lo de ser pobre pero honrado nunca lo entendí. ¿Es que los pobres tenían una presunción de no honradez? Ah, sí, claro. Lo del hurto famélico, el espigueo en las tierras del señorito... Concepción Arenal. Snif. Si un pobre es honrado es porque no tiene más remedio: o no sabe -por intelectualmente inferior-, o no puede -por impericia-, o no quiere -por adoctrinado para esperar un premio en la otra vida-. Por estas circunstancias, lo verdaderamente escaso, ergo valioso, es ser rico y, además, honrado. Lombroso tenía razón al evacuar que existe una delincuencia genética transmitida de padres a hijos. Véase Florenci Pujol, evasor y traficante de divisas; Jordi Pujol -qué decir-, y toda su numerosa saga/banda, con el morro suficiente para cobrarles impuestos de sucesiones y donaciones -entre otros- a sus súbditos, mientras ellos los escamoteaban, para a continuación sisar parte de lo recaudado -3 %- y depositarlo en Andorra. Si no les gusta Pujol, pongan a émulos de la delincuencia financiera genéticamente predeterminada, pródiga en España.

Ya se advierte en Marcos 10:25 y se refrenda en Mateo 19:24, y en Lucas 18:25, sin necesidad de sumar al descentrado de Proudhon -La propriété, c?est le vol!-: el rico, el camello, el ojo de la aguja. Aunque el problema no es la riqueza, sino cómo se adquiere y mantiene. La codicia, esa patología moral sin fondo, esa pulsión por ser el más acaudalado del cementerio, ese síndrome de Diógenes del dinero, ha sido encumbrada sin rubor alguno. El becerro de oro ha desplazado a otros tótems. Greed is good! La codicia es buena, exclamó San Gordon Gekko de Wall Street, que jamás leyó a Adam Smith, o no entendió el concepto del sano interés del carnicero que nos provee de carne, verdadero motor del progreso.

De esos polvos, estos lodos de Panamá. Y Belice, Gibraltar, Singapur, las islas del Canal y el Caribe? Cómo no. Pero ¿podrían atajar la UE y sus Estados esa orgía de codicia para reducir la presión fiscal sobre las clases bajas y medias? Claro que sí. La UE, pobrecita, aún supone una cuarta parte del PIB mundial y eso cuenta. ¿Cómo? Fácil, incluso sin tratados. Bastaría con coordinar que los servicios de inteligencia incentivasen la locuacidad de los menestrales de los lacayos de los codiciosos patológicos. Si incluso es por su bien. Recordad a María Antonieta y a la familia Romanov. Ellos tampoco oían el rumor de la indignación callejera -hoy redes sociales-.

El capitalismo schumpeteriano de la destrucción creativa y la innovación es formidable, sobre todo adobado con la ética keynesiana. Pero el capitalismo desbocado es un peligro para sí mismo. Y total ¿para qué? Pues para reventar de codicia, apilando millones por si acaso, o para que los hijos o los nietos terminen degenerados tras tanta sobredosis de vicio. Así que con unos fondos reservados bien invertidos por honrados espías europeos, santo remedio.