Ese no es mi debate

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

No tenía claro si ver el debate entre los candidatos de los cuatro partidos más votados pero, al final, caí en la tentación. Soporté la primera parte, hasta que una pausa de diez minutos me llevó a cambiar de canal y encontrarme con un documental sobre la vida de Janis Joplin. Obviamente no volví al debate, porque para música me quedo con Janis, pero al día siguiente me informé de cómo había transcurrido, de los contenidos y de las valoraciones posteriores. Lo siento, ese no es mi debate.

Es evidente que en un tiempo limitado no se pueden tratar todos los temas por lo que, supongo, que los allí tratados reflejan la importancia que los medios y candidatos les conceden o, dicho de otro modo, son sus prioridades. Pues bien, ahí está el problema, porque prácticamente ninguna de las cuestiones que yo considero prioritarias fue abordada en el debate y me he quedado sin saber qué piensan al respecto.

Veamos. Nada han dicho sobre cuestiones ambientales que serán determinantes en los próximos años: el cambio climático, las energías renovables o las políticas de conservación del patrimonio natural. No pido que desarrollen los temas de forma sesuda, pero les ha sobrado tiempo para susurrarse y echarse en cara las corrupciones varias y, sin embargo, les ha faltado una sola palabra para que sepamos cuáles son sus propuestas en este campo. Lo único que ha quedado claro es que para todos ellos no es una prioridad.

Tampoco he escuchado nada sobre el sector agrícola y ganadero, sobre nuestros pescadores o sobre el mundo rural. No me refiero a cuestiones concretas, como el precio de la leche o las cuotas del jurel, me refiero a definir, aunque sea a grandes rasgos, una estrategia para sectores que están en situación de grave riesgo. Nada sobre la despoblación de media España y nada sobre el envejecimiento de la población rural. De nuevo, no son cuestiones prioritarias.

Sé que solo un veinte por ciento de la población española vive en el medio rural y que la agricultura y la pesca solo suponen un cinco por ciento del empleo y no alcanzan el tres por ciento del producto interior bruto; pocos ingresos y disputados votos. Sé que las amenazas ambientales no se perciben en el corto plazo que caracteriza el pensamiento de los políticos y, al parecer, no influyen en los votantes. ¿Esos son los criterios para priorizar?

Pues bien, la próxima vez que esos candidatos visiten un mercado deberíamos enseñarles de dónde vienen los pimientos o los tomates y explicarles que no crecen allí; cuando se sienten a comer en un restaurante, contarles el esfuerzo que ha costado a los pescadores la merluza que van a comer. Finalmente, cuando a lo largo de la campaña se les hinche la boca diciendo que están muy preocupados por el mundo rural o por los problemas ambientales, recuérdenles cuáles fueron sus prioridades en el debate; si no, hagan como yo, escuchen el Cry Baby de Janis Joplin porque es para llorar.