Diez atletas

Rubén Santamarta Vicente
Rubén Santamarta PAISANAJE

OPINIÓN

05 ago 2016 . Actualizado a las 08:12 h.

El verano se le está haciendo largo a Mariano Rajoy. Hace casi 30 días que acabó la Eurocopa de fútbol. Anda en círculos ante esa ingrata y aburrida tarea de intentar ser investido presidente en pleno soporífero agosto. Al menos tiene los Juegos de Río desde este fin de semana. Aire para dejar de hablar de la calculadora de escaños del Congreso. O de escándalos judiciales.

Pero uno no quería escribir de corrupción.

Quería hacerlo de las Olimpiadas. De que nada invita a pensar que cuando concluyan el día 21 el COI pueda proclamar eso de que los de Río de Janeiro han sido «los mejores Juegos de la historia». Hablan los atletas de suciedad, inseguridad, obras sin terminar... Y uno recuerda aquello que dijo una alta dirigente brasileña cuando se (des)organizó en aquel mismo país el Mundial de Fútbol del 2014 y hervían las calles de todo el país: «Todo lo que tenía que ser gastado, robado, ya se hizo».

Pero uno no quería escribir de corrupción.

Quería hablar de Yusra Mardini, Popole Misenga, Rami Anis, Yonas Kinde, Yolande Bukasa, Paulo Amotun, James Chiengjiek, Anjelina Nadai, Rose Nathike y Yiech Pur Biel. De diez atletas que entrarán hoy en el estadio olímpico bajo la bandera de cinco aros representando a una selección apátrida. La de los refugiados. Los expulsados. Los de Río no serán los mejores Juegos de la historia. No. Y deberían ser los de Popole, Yusra, James y demás. Pero tampoco. Porque es posible que ya se haya olvidado uno de sus nombres. Como el de aquel crío que yacía boca abajo, muerto, en una playa turca, hace un año. El sirio Aylan.

Y no, uno no quería escribir de esto. Pero está muy bien recordarlo.