Sin líderes

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

Según la encuesta que publicaba ayer The New York Times, el 63 por ciento de los votantes piensa que Hillary Clinton no es honesta ni confiable, mientras que el 60 por ciento piensa lo mismo de Donald Trump. En positivo gana también Trump: el 35 por ciento lo considera honesto y fiable frente al 33 por ciento de Clinton. Se mire por donde se mire, en positivo o en negativo, el resultado es el mismo: los estadounidenses están abocados a una elección bochornosa, en la que tendrán que decidirse contra alguien o a favor del menos malo. Quizá por eso están proliferando en los medios de allá las discusiones en torno a la ética del voto, y muy especialmente, en torno la moralidad de la abstención o de optar por el mal menor. El verdadero debate, me parece, debería ser otro: ¿por qué y cómo generamos líderes que no nos ilusionan?

Asombra que el país en el que más se valora y ejerce el liderazgo sea incapaz de producir dirigentes más ilusionantes que Clinton y Trump. Pero está ocurriendo lo mismo aquí y en otras partes. La pregunta carece de respuesta fácil o, al menos, no doy con una. Se ha producido una degradación del liderazgo político quizá porque los quemamos vivos y quedan solo los que mejor nadan en las aguas turbias de una opinión pública vulgar, desbocada y sin capacidad para el matiz. ¿Sobreviviría Winston Churchill, por poner un ejemplo, al sistema de opinión pública de nuestros días? ¿Se presentaría a unas elecciones en estas circunstancias?

La gente que ha aupado a Clinton y a Trump es la misma que ahora se resiste a votarles. ¿Será que no saben lo que quieren o que falta alguien capaz de ver lo que de verdad ansían? Las dos cosas, me temo.

@pacosanchez