Despeña Pedros

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

A pesar de que suelo equivocarme en mis predicciones, me parece intelectualmente más excitante tratar de mirar las cosas de forma diferente y no quedarme en las opiniones comunes por más que, algunas veces, acaben acertando. La cuestión viene al caso de lo ocurrido en el comité federal del PSOE del pasado sábado.

Defenestrado el secretario general se ha constituido una gestora, controlada por los excríticos, que debe decidir el voto en la investidura de Rajoy y la convocatoria de un congreso extraordinario. En mi humilde opinión, si los socialistas se abstienen, quienes hoy mandan en el partido lo pagarán caro en el congreso. Y lo digo no solo porque supone dejar gobernar a un partido que va de juzgado en juzgado sino, también, porque ahora el Partido Popular cree que está en condiciones de exigir más que una simple abstención.

Si, por el contrario, los socialistas deciden suicidarse e ir a unas terceras elecciones con un candidato en precario, perderán escaños y, previsiblemente, el Gobierno de Rajoy se podrá formar con el apoyo de Ciudadanos; entonces, si quienes hoy mandan en el partido van a las terceras elecciones, también lo pagarán en las urnas y en su congreso.

Así las cosas, la única alternativa posible es que desde la actual comisión gestora traten de convencer al Partido Nacionalista Vasco para que se abstenga a cambio de su apoyo en el Parlamento vasco; si en uno u otro lado hace falta un voto adicional, aparecerá el llamado «parlamentario prostático», que se va al servicio en el momento de la votación. Esta es la única posibilidad, en mi opinión, de que los actuales dirigentes del PSOE no se retraten ante los militantes absteniéndose.

Pues bien. Si eso ocurre así, Pedro Sánchez o cualquier otro dirigente de los del «no es no» aparecerán limpios de polvo y paja para presentarse a unas primarias, sin tener nada que ver con el apoyo al Gobierno de Rajoy. Resumiendo, el ex secretario general podría volver ileso y concitar el apoyo de la mayoría de los militantes, frente a los partidarios del «primero España», que no sé lo que es.

Tal como yo lo veo, y puedo estar equivocado, el comité federal del pasado sábado no ha resuelto nada. Más allá del bochorno general que los ciudadanos normales hemos sentido al ver el comportamiento de ambas partes, lo más relevante, en mi opinión, es que otra vez los barones críticos, con la baronesa a la cabeza, solo han asomado la patita y así un partido, o cualquier organización, no puede funcionar. Dicho de otra manera: cuando pensábamos que Susana Díaz y las huestes andaluzas se dirigían a Madrid para, por una vez, decir lo que piensan, se han quedado en Despeña Pedros.