Las murallas

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

15 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

No hay que preocuparse tanto, dicen los expertos. Aunque las elecciones en el país aun más poderoso de la tierra hayan echado por tierra todos los vaticinios, no tienen por qué cambiar demasiado las cosas, aseguran. Esa casta política contra la que habrían votado quienes provocaron el cambio, se encargará ahora de frenar al vencedor.

Quizá tengan razón y lo que está por venir no signifique un enorme riesgo para la convivencia.

Quizá las promesas del presidente electo, como la de construir un muro entre Estados Unidos y México sean solo un modo de reactivar la economía. Una tapia de más de 3.000 kilómetros de longitud necesitaría mucho cemento y mucho ladrillo, además de otros materiales como alambrada de espino o las populares concertinas. Y sofisticados sistemas de comunicación para detectar intentos de salto o de derribo, además de un auténtico ejército de vigilantes. Y puertas y vías de servicio y equipos de mantenimiento.

Quizá serviría, además, para abrir inéditas vías de cooperación con otras experiencias exitosas, como las vallas húngaras o las de Ceuta y Melilla.

Quizá los que creíamos que el tiempo de las murallas había quedado definitivamente atrás estábamos equivocados y lo que toca sea un tiempo de muros sólidos tras los que resguardarse. Y de confiar en que se ocupen de vigilar esos muros líderes que viven en altas y lujosas torres, desde las que pueden mirar con displicencia a los que se quedaron fuera.

Quizá algunos llamen a eso progreso. Hay quien lo califica de esclerosis espiritual. Pero ese es un iluminado que permite entrar en el Vaticano a miles de mendigos y habla con ellos.