Por Tutatis, Lola

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

20 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Las librerías son unos espacios donde se exhiben pilas de libros, y se almacenan volúmenes de todo tipo de tamaños y géneros. Espacios vacíos donde los libros esperan sentados. Los pocos que allí se cuelan son gente rara, como de una secta, que se saludan diciéndose santo y seña -¿Qué tal el del Luisgé?- y trafican con pasta de celulosa como si fueran estraperlistas de metáforas. En mi ciudad las hay que cierran, las que acaban de abrir y las que resisten. Las hay incluso que han renacido de sus propias brasas, y cito por riguroso orden respectivo a Molist, Berbiriana, Xiada y Lume, entre varias otras y como mero ejemplo. Ser librera hoy -porque menos Fran Fustes todas son mujeres- es como ser entomólogo. Un trabajo precioso y solitario. Pues en Madrid, desde 1975, está animando el panorama de los bichos raros la cueva de la literatura que es la librería Rafael Alberti. Y como para despertarnos de nuestra siesta lectora cada dos o tres años Lola Larumbe, su librera, tal vez porque quiere recibir de nuevo nuestro tsunami de amistad y de apoyo, nos prepara una catástrofe. Y en esta ocasión, la verdad, se le fue la mano. Porque, cumpliendo el temor de Astérix, se ha caído el cielo sobre su cabeza. Literalmente: Una noche de esta semana que acaba se les ha caído el piso de encima. Y claro está -buena es ella- ya organizan sus presentaciones en la calle. Pues mucho ánimo y un abrazo, desde esta esquina de la Galia feroz.