Testosterona paranormal

Manuel Blanco Desar
Manuel Blanco Desar EL SÍNDROME G

OPINIÓN

23 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

En Europa estudian fenómenos que en nuestro curruncho ni nos planteamos. Por ejemplo, la oficina estadística de la UE nos dice en su Eurostat regional yearbook 2016 que el abandono escolar prematuro es mucho más masculino que femenino por estos lares. Que sea más masculino no llama la atención, como tampoco lo llama que de cada 10 delincuentes 9 sean varones. Algo tiene que ver la testosterona en todo esto. Pero lo que sí llama poderosamente la atención es el superior diferencial con otros países en cuanto a brecha chico/chica. Se podría gastar algún chiste fácil al respecto. Pero, bromas aparte, este asunto es muy serio.

Es serio porque nos dice Eurostat que entre las 10 regiones peor paradas de las 276 que analiza, hay 6 españolas donde más se extrema esta brecha, siendo la más damnificada La Rioja -campeona europea-, seguida de Murcia, Valencia, Extremadura, Galicia y Baleares. En La Rioja uno de cada tres niños abandonan los estudios frente a 1 de cada 10 niñas -exactamente son 32,4 % y 10’8 %-. Alucinante. Y que este fenómeno no merezca ninguna reflexión por parte de la denominada «comunidad educativa» aún es más alucinante. Y que suceda en un país de la UE que invierte por alumno más que Chequia, con menos alumnos/profesor que los checos -sobresalientes en éxito escolar, siendo por ello uno de los países con menos desempleo, a pesar de dónde y cómo arrancaron en la UE en el 2004, con su lastre comunista- da mucho que pensar. Sobre todo considerando que España no progresa al ritmo checo.

Que no se estudien fenómenos como la prevalencia masculina del fracaso escolar es un drama, porque no ayuda a atajarlo. Tal vez convendría lanzar hipótesis y advertir de las consecuencias. Entre las hipótesis tenemos que diversidades como la dislexia o el TDAH -?entre otras- son preponderantemente masculinas, y en España no se tratan adecuadamente, salvo ofreciendo miserables paliativos al abandono escolar prematuro. Entre las consecuencias hay fenómenos que van desde la mayor delincuencia juvenil masculina, hasta la cronificación del subempleo, pasando por algo tan curioso como el abrupto descenso de la tasa de nupcialidad y fecundidad. Esto último es normal y se aprecia en Galicia, donde las muy mayoritarias mozas con titulación superior suelen preferir la soltería antes que emparejarse con mozos sin su nivel formativo. «Para casar cun túzaro mellor non caso», le oí a una profesora.

Duele decirlo, especialmente a quienes tenemos hijas e hijos y queremos a hijos e hijas por igual, con título y sin título, pero la testosterona ahora es un hándicap. Si ven la ratio de juezas/jueces en las oposiciones de los últimos lustros tal vez comprendan que las cuotas por sexo no van a caer siempre del mismo lado. Garantizar el éxito escolar requiere atacar todas las causas del fracaso. Todas, por el bien de todos y todas.