El don de un chaval en pleno desarrollo

Román Pérez TRIBUNA

OPINIÓN

23 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando estás en la parrilla de salida y quedan solo cinco segundos para que caiga la valla, tu mirada no puede distraerse un instante del contador. En ese momento el reflejo mano-ojo es fundamental para manejar con precisión el embrague y hacer una buena salida. Y la salida en un Mundial puede serlo todo, lo estamos viendo con Jorge. Para ser un especialista en el «holeshot» y cruzar antes la primera curva hay que combinar unos buenos reflejos, una capacidad de concentración muy alta y buena técnica. Prado es un cúmulo de todo eso. Algunos podrían pensar que se pasa los días entrenando las salidas, pero es mentira. Jorge tiene ese don. Siempre tuvo una capacidad fuera de serie para eso.

Su aguante físico está siendo sorprendente esta temporada. En cuatro meses tuvo que preparar 13 grandes premios y eso para un niño, en plena transformación de la adolescencia, es demasiada carga. No teníamos muy claro cómo iba a reaccionar su cuerpo al cambio hormonal y la alteración de la tiroides. El agotamiento muscular le jugó una mala pasada en Portugal, pero en diez días de descanso recuperó como otro en un mes.

Ha firmado una temporada brillante y su margen de mejora es brutal. Si mantiene esa mentalidad ganadora, el año que viene podemos esperar grandes cosas. Físicamente estará mucho mejor y tiene la experiencia de este año. Es un chaval que siempre ha llevado muy bien la presión porque se autoexige mucho más de lo que puedan hacerlo los demás. Quizás ese ha sido un hándicap para él en algunas facetas. Cuando el resto de pilotos está descansando entre prueba y prueba, él coge la mochila y se va al colegio. Y es igual de competitivo para todo: si puede sacar sobresaliente, no le vale el notable.