Ante el «brexit», más Europa

Luis Grandal
Luis Grandal EN VIVO

OPINIÓN

14 jul 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

La crisis de gobierno planteada en el Reino Unido con la renuncia de los ministros de la línea dura pro brexit David Davis y Boris Johnson allana la política de la primera ministra, Theresa May, de negociar con la UE una salida más suave -quizá al estilo de la relación que la Unión mantiene con Noruega-. Johnson escribió en su carta de renuncia que el Reino Unido se dirigía a un «estatus de colonia» si se adoptaba la línea blanda de Theresa May. Con su dimisión quebró las buenas formas que los británicos suelen emplear en estos casos, ya que dio a conocer la carta antes de que Downing Street tuviera la oportunidad de responder, rompiendo así la convención usual de que la carta de dimisión de un ministro se publica al mismo tiempo que la respuesta del primer ministro.

Mal enemigo se ha encontrado May en Johnson, que no dudará en robarle la cartera liderando la facción más dura del brexit entre los tories. Sobre el libro blanco que Theresa May entregará estos días a Bruselas para negociar el brexit, Johnson no ha escamoteado palabras despectivas para justificar su dimisión al señalar que si se quedaba era como para «limpiar un tugurio». Convendría a Johnson recordar aquella frase de Winston Churchill: «Los políticos no deberían suicidarse porque podrían vivir para arrepentirse».

Lo cierto es que la renuncia de Johnson no va a ser muy llorada en el Foreign Office. Más bien al contrario. Y no digamos en Bruselas, donde se reaccionó con frialdad. Donald Tusk, el presidente del Consejo Europeo. fue contundente: «Joh nson y Davis no hicieron nada para resolver el desastre causado por el brexit». Algunos analistas británicos los califican como «tigres de papel».

A estas alturas y con estas dimisiones no se puede decir que todo está encarrilado, ni mucho menos. Gana May y gana la cordura, pero la ruptura está ahí y tiene fecha: 29 de marzo del 2019. En Europa aún hay voces autorizadas que dicen que no se va a producir; otras, en cambio, afirman que sí, aunque de manera suave. La pregunta es: ¿puede Theresa May llevarla a cabo? Primero debe estabilizar el Gobierno y su partido y después veremos qué sucede. Pero si cayera el Gobierno no habría tiempo para renegociar. Son incógnitas que están ahí. A Theresa May, lo que ha pasado la puede reafirmar en sus posiciones o la puede debilitar. En Europa se piensa que el 30 de marzo la primera ministra británica comenzará una nueva etapa sin trato, de igual a igual, y esto empieza a calar. Fue el general De Gaulle quien por dos veces se negó a que el Reino Unido entrara en la UE (1963 y 1967). Tuvo que desaparecer De Gaulle para que fuera acogida en la Unión (1973). De Gaulle vio un peligro en los británicos porque podían debilitar el eje Berlín-París. La actitud británica siempre ha sido singular porque en el fondo no se creen europeos. Lo grave es que el brexit está dividiendo a una parte de Europa. España no puede caer en la tentación de la negociación bilateral y tiene que dar todo el apoyo a Michel Barnier. El Reino Unido es nuestro segundo mercado y nuestras relaciones son muy fructíferas, pero nuestra opción es Europa.